
Nacido en 22 de diciembre de 1960 en Brooklyn, Nueva York, Jean-Michel Basquiat se crió en las calles de dicho barrio, donde comenzó a crear feroces graffitis en las estaciones del metro de Lower Manhattan, firmando los mismos con el anagrama SAMO©, que significa "SAMe Old shit" (la misma vieja mierda).
En 1980, cuando contaba con tan solo 19 años de edad, Basquiat tomó parte en la exposición Times Square Show , atrayendo la atención de la crítica y prensa especializada. Al año siguiente, expuso en el P.S.1, donde su éxito fue considerable, y donde comenzó su amistad con una de las personalidades más famosas y controvertidas de la época, ANDY WARHOL. Warhol y Basquiat se admiraban mutuamente, y colaboraron en casi un centenar de obras.
En 1983 Basquiat viajó a la ciudad italiana de Módena, donde asistió a su primera exposición individual. Este publicitado evento supuso un extraordinario éxito, convirtiéndolo en el artista afroamericano más respetado del momento. Pero este éxito tuvo también su lado negativo: Basquiat comenzó a abusar sobremanera de las drogas, lo que a menudo lo transportaba a un terrible estado de paranoia. El 12 de agosto de 1988, Basquiat fue hallado muerto por sobredosis en su apartamento. Tenía tan solo 27 años de edad.
Basquiat es, sin duda, el más importante y conocido del graffiti movement que se extendió en la escena neoyorkina a principios de la década de los 80, pero al menos otros dos artistas merecen ser reconocidos aquí: KENNY SCHARF (nacido en 1958) trabajó en el Soho, donde expuso en las Fun galleries (nombre dado por el mismo Scharf) KEITH HARING (1958-1990) también trabajó en el Soho y East Village, pero su estilo fue incluso más feroz y autodestructivo que el de Scharf. Haring, posiblemente el artista más importante del graffiti tras Basquiat, fue también una conocida personalidad fuera del mundo artístico, participando en numerosas campañas contra en virus del SIDA.
Su preocupación por transmitir en su pintura la problemática de doble pertenencia a minorías étnicas, la afroamericana y la latina, si bien es elemento recurrente de su narración pictórica, nunca se sometió a intencionalidades mensajísticas condicionadoras. El crítico británico Edward Lucie Smith sostiene: “El más celebrado artista negro de los ochenta, Jean-Michel Basquiat, utiliza con frecuencia la imaginería 'negra', pero al mismo tiempo siempre demuestra su ansiedad por someterla a claros acentos de universalidad.” También precisa que “su intención no era tanto construir una capillita más para la cultura afroamericana, sino competir en igualdad de condiciones con su mentor Andy Warhol.” Por su parte, el teórico alemán Klaus Honnef afirma: “Sea casualidad o no, si se pasan por alto las significativas alusiones a la existencia social de los negros en los Estados Unidos y la furia considerable de sus cuadros, se podría llegar a la conclusión de que las pinturas y los dibujos de Basquiat están enraizados en la estética francesa, y no en los graffiti de Nueva York”.
En la corta, pero intensa, actividad pictórica de J. M. Basquiat se pueden distinguir tres etapas: de 1980 a 1982, época en la que los graffiti sígnicos se mezclan con visiones callejeras y formas simbólicas de tradiciones culturales primitivas, como máscaras, esqueletos y calaveras; de 1982 a 1985, con obras pobladas de palabras-coneptos, imágenes vudús, totémicas y arcaizantes, retratos-homenajes a héroes negros- músicos de jazz, escritores, jugadores de baloncesto, boxeadores-, y referencias a la sociedad de consumo norteamericana; y de 1986 a 1988, período con cuadros cada vez más sofisticados en sus contenidos y en su compleja figuración pictórica, resuelta ésta con múltiples y fragmentarias citas de culturas primitivas o antiguas (africana, azteca, egipcia, grecorromana, etc.) pro también de la tradición pictórica europea. Como él mismo afirmó en más de una ocasión, el trabajo de J. M. Basquiat estuvo más cerca de la pintura, una pintura a mitad de camino entre la abstracción gestual y cálida y la figuración pospop, que del graffiti (“Mi trabajo no tiene nada que ver con los graffiti. Forma parte de la pintura. Yo siempre he pintado”).
En 1980, cuando contaba con tan solo 19 años de edad, Basquiat tomó parte en la exposición Times Square Show , atrayendo la atención de la crítica y prensa especializada. Al año siguiente, expuso en el P.S.1, donde su éxito fue considerable, y donde comenzó su amistad con una de las personalidades más famosas y controvertidas de la época, ANDY WARHOL. Warhol y Basquiat se admiraban mutuamente, y colaboraron en casi un centenar de obras.
En 1983 Basquiat viajó a la ciudad italiana de Módena, donde asistió a su primera exposición individual. Este publicitado evento supuso un extraordinario éxito, convirtiéndolo en el artista afroamericano más respetado del momento. Pero este éxito tuvo también su lado negativo: Basquiat comenzó a abusar sobremanera de las drogas, lo que a menudo lo transportaba a un terrible estado de paranoia. El 12 de agosto de 1988, Basquiat fue hallado muerto por sobredosis en su apartamento. Tenía tan solo 27 años de edad.
Basquiat es, sin duda, el más importante y conocido del graffiti movement que se extendió en la escena neoyorkina a principios de la década de los 80, pero al menos otros dos artistas merecen ser reconocidos aquí: KENNY SCHARF (nacido en 1958) trabajó en el Soho, donde expuso en las Fun galleries (nombre dado por el mismo Scharf) KEITH HARING (1958-1990) también trabajó en el Soho y East Village, pero su estilo fue incluso más feroz y autodestructivo que el de Scharf. Haring, posiblemente el artista más importante del graffiti tras Basquiat, fue también una conocida personalidad fuera del mundo artístico, participando en numerosas campañas contra en virus del SIDA.
Su preocupación por transmitir en su pintura la problemática de doble pertenencia a minorías étnicas, la afroamericana y la latina, si bien es elemento recurrente de su narración pictórica, nunca se sometió a intencionalidades mensajísticas condicionadoras. El crítico británico Edward Lucie Smith sostiene: “El más celebrado artista negro de los ochenta, Jean-Michel Basquiat, utiliza con frecuencia la imaginería 'negra', pero al mismo tiempo siempre demuestra su ansiedad por someterla a claros acentos de universalidad.” También precisa que “su intención no era tanto construir una capillita más para la cultura afroamericana, sino competir en igualdad de condiciones con su mentor Andy Warhol.” Por su parte, el teórico alemán Klaus Honnef afirma: “Sea casualidad o no, si se pasan por alto las significativas alusiones a la existencia social de los negros en los Estados Unidos y la furia considerable de sus cuadros, se podría llegar a la conclusión de que las pinturas y los dibujos de Basquiat están enraizados en la estética francesa, y no en los graffiti de Nueva York”.
En la corta, pero intensa, actividad pictórica de J. M. Basquiat se pueden distinguir tres etapas: de 1980 a 1982, época en la que los graffiti sígnicos se mezclan con visiones callejeras y formas simbólicas de tradiciones culturales primitivas, como máscaras, esqueletos y calaveras; de 1982 a 1985, con obras pobladas de palabras-coneptos, imágenes vudús, totémicas y arcaizantes, retratos-homenajes a héroes negros- músicos de jazz, escritores, jugadores de baloncesto, boxeadores-, y referencias a la sociedad de consumo norteamericana; y de 1986 a 1988, período con cuadros cada vez más sofisticados en sus contenidos y en su compleja figuración pictórica, resuelta ésta con múltiples y fragmentarias citas de culturas primitivas o antiguas (africana, azteca, egipcia, grecorromana, etc.) pro también de la tradición pictórica europea. Como él mismo afirmó en más de una ocasión, el trabajo de J. M. Basquiat estuvo más cerca de la pintura, una pintura a mitad de camino entre la abstracción gestual y cálida y la figuración pospop, que del graffiti (“Mi trabajo no tiene nada que ver con los graffiti. Forma parte de la pintura. Yo siempre he pintado”).


